miércoles, 1 de abril de 2015

SEMANA SANTA


Es sabido que la semana santa es aquella que la iglesia católica y sus seguidores recuerdan a la última cena, crucifixión, muerte y posterior resurrección de un hombre llamado Jesús de Nazaret. Sí, una festividad en la que en el llamado "viernes santo"elaboran representaciones teatrales de aquellos hechos, llaman a misas, rezos e incluso algunos ayunan como señal de luto o una especie de respeto hacia el deceso de quien consideran su salvador y mesías.

Previo a esto, el día jueves, una gran mayoría conmemora la famosa última cena, rememorando la noche en que Jesús compartió con sus discípulos una comida antes de morir. Es cuando en las mesas paraguayas hay un banquete un tanto similar al de la navidad: pollo asado, chipa guazú, sopa paraguaya, ensaladas, etc. Hay quienes preparan pescado, cordero o incluso cerdo, siendo que esta última carne nada tiene que ver con la fiesta pascual, e incluso es abominable según la biblia. Lo extraño es que no muchos se animan a cocinar carne de res vacuna; hasta ahora no entiendo el por qué.

Otros, no tan creyentes, ni tan acostumbrados a las tradiciones religiosas deciden viajar a pasar los días "santos" en playas, tomando cervezas y realizando fiestas con músicas a todo volumen. Estos seres al menos buscan disfrutar sus días libres de la manera más placentera posible sin inmiscuirse en cuestiones cristianas, tal como lo hacen todos los otros días libres del año. Al menos ellos no disimulan, ni tienen vergüenza de lo que hacen.

Ahora bien, está el caso de los que se denominan cristianos y que sólo demuestran serlo en estas fechas. Me pregunto: ¿por qué no muestran también su devoción en otros días del año? ¿Por qué creen que orando en semana santa u otras fechas similares creen que serán salvados del mal? ¿Por qué tanta muestra de hipocresía?

Es cierto que uno vive la vida como le parezca mejor; que uno puede tener la creencia y religión que crean más conveniente para sus vidas. Sin embargo, tampoco es la pavada de activar una gran hipocresía, creyéndose el más puritano durante la semana, mientras que el resto del año vive escaso de fe y tirando males a diestra y siniestra. Pienso yo que deberíamos ser nosotros mismos, no lo que quiera imponer la iglesia, o la "moda", o lo que otros hacen. Seamos auténticos.

Esta no es una crítica. Esta no es una queja. 
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!    

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