La problemática de los transportes públicos en Paraguay fue expuesta en el artículo anterior, pero sólo la que es surgida a través de quienes brindan el servicio, así como de las situaciones de las unidades en las que nos movilizamos. En esta ocasión será presentada la otra parte, esa que muchos incluso no quieren reconocer y que pica más fuerte: los inconvenientes presentados por parte de los mismos pasajeros. Es hora de mostrar la otra cara de la moneda.
Al cruzar la frontera vemos que existen puntos donde están instalados unos carteles que indican dónde la persona debe subir al ómnibus. Todos permanecen allí, esperan y hasta forman fila para abordar los micros, respetando así los órdenes de llegada. En Paraguay también hay de estos puntos, pero no muchos. A causa de esto la gente espera donde quiere: lugares donde no hay paradas, inicios de esquina (esto bloquea las bocacalles y causan retraso en los vehículos que intentan cruzar), incluso a 20 metros de distancia de otros que esperan la misma línea, ocasionando las constantes y molestas frenadas del bus con la complicidad de los choferes. A esto sumamos el abordaje desordenado, en el cual hasta hay empujones por la acumulación de personas que pretenden subir primero, como si de una carrera se tratara.
Cuando la estampida salvaje termina, en el caso de haber muchos pasajeros dentro del bus, la mayoría se niega a viajar en la parte de atrás, quizás alegando "peligro o riesgo" al permanecer allí, o bien para bajar adelante por simple pereza. Esto genera siempre el famoso grito del conductor "más al fondo por favor" que aunque a veces es por simple capricho para subir más gente, en otras lo dice con mucha razón, ya que por poco congestionan la misma entrada viajando allí, dejando un enorme espacio en la salida.
Entre los pasajeros pueden encontrarse a las mujeres embarazadas, las personas discapacitadas y las de edad avanzada, quienes necesitan permanecer sentados por cuestiones de salud. Estando lleno el colectivo, es preciso que se les ceda un asiento. Sin embargo no faltan los desconsiderados, tanto hombres como mujeres, que fingen estar dormidos para no tener que darles el lugar a aquellos que más lo requieren.
Tampoco faltan los inadaptados que, al confundir democracia con libertinaje, creen tener el derecho de hacer lo que les canta la gana, como tirar basuras (vasos de plástico, boletos, papelitos, etc.) dentro del bus o por las ventanillas. Lo mismo aquellos que se la pasan escribiendo en los asientos y paredes. Aunque es cierto que la escritura de graffitis, frases y poemas es un arte, el poner divagues sin sentido como si "marcaran territorio" no es más que vandalismo.
Otros poluyentes que aparecieron con las tecnologías de los celulares son aquellos que reproducen las canciones de sus teléfonos (generalmente reggaeton y cumbia) a un estridente volumen. Cada quien tiene el derecho de oír la canción que desee, pero si viaja en bus que se ponga los auriculares. No a todos les gusta sus músicas, así que no tienen por qué molestarlos procurando hacer del celular un equipo de sonido de escucha obligada.
Al finalizar el viaje, hay muchas personas que insisten bajar por delante porque, como ya se dijo, creen que atrás "hay peligro y riesgo". Aunque tal vez sea cierto en ocasiones, la mayoría de las veces no pasa más de ser un capricho del pasajero que se origina en la pereza de tener que caminar unos pasos de más. Por ello indican al chofer que se detengan en tal lugar, sin importarles que allí no sea adecuado parar. Con esto, algunos aprovechan para devolver el boleto al conductor, fomentando así la corrupción que se volvió algo tan común en el Paraguay, y que no sólo es por parte de políticos.
Aunque los usuarios de transporte tienen el derecho de recibir un servicio justo y óptimo para trasladarse de un punto a otro por el precio que pagan, también cabe a ellos saber utilizar los colectivos adecuadamente. Es por eso que deben saber educarse y concientizarse, así evitarán causar más molestias a los demás pasajeros e incluso a si mismos.
A continuación les presento unas imágenes de situaciones mencionadas más arriba:
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| A cada 10, 20 o 50 metros se mantienen los que esperan abordar el bus. |
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| Empujones para subir... sonriendo para la foto. |
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| Durmiendo para no dar asiento a la embarazada que tiene a su costado. |
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| Uno de los típicos escritos "territoriales". |
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| No todos quieren escuchar tu música, idiota! |
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| La pereza incita a que baje por adelante. |
Esta no es una crítica. Esta no es una queja.
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!






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