domingo, 26 de abril de 2015

EN EL BUS II


La problemática de los transportes públicos en Paraguay fue expuesta en el artículo anterior, pero sólo la que es surgida a través de quienes brindan el servicio, así como de las situaciones de las unidades en las que nos movilizamos. En esta ocasión será presentada la otra parte, esa que muchos incluso no quieren reconocer y que pica más fuerte: los inconvenientes presentados por parte de los mismos pasajeros. Es hora de mostrar la otra cara de la moneda.

Al cruzar la frontera vemos que existen puntos donde están instalados unos carteles que indican dónde la persona debe subir al ómnibus. Todos permanecen allí, esperan y hasta forman fila para abordar los micros, respetando así los órdenes de llegada. En Paraguay también hay de estos puntos, pero no muchos. A causa de esto la gente espera donde quiere: lugares donde no hay paradas, inicios de esquina (esto bloquea las bocacalles y causan retraso en los vehículos que intentan cruzar), incluso a 20 metros de distancia de otros que esperan la misma línea, ocasionando las constantes y molestas frenadas del bus con la complicidad de los choferes. A esto sumamos el abordaje desordenado, en el cual hasta hay empujones por la acumulación de personas que pretenden subir primero, como si de una carrera se tratara.

Cuando la estampida salvaje termina, en el caso de haber muchos pasajeros dentro del bus, la mayoría se niega a viajar en la parte de atrás, quizás alegando "peligro o riesgo" al permanecer allí, o bien para bajar adelante por simple pereza. Esto genera siempre el famoso grito del conductor "más al fondo por favor" que aunque a veces es por simple capricho para subir más gente, en otras lo dice con mucha razón, ya que por poco congestionan la misma entrada viajando allí, dejando un enorme espacio en la salida.

Entre los pasajeros pueden encontrarse a las mujeres embarazadas, las personas discapacitadas y las de edad avanzada, quienes necesitan permanecer sentados por cuestiones de salud. Estando lleno el colectivo, es preciso que se les ceda un asiento. Sin embargo no faltan los desconsiderados, tanto hombres como mujeres, que fingen estar dormidos para no tener que darles el lugar a aquellos que más lo requieren.

Tampoco faltan los inadaptados que, al confundir democracia con libertinaje, creen tener el derecho de hacer lo que les canta la gana, como tirar basuras (vasos de plástico, boletos, papelitos, etc.) dentro del bus o por las ventanillas. Lo mismo aquellos que se la pasan escribiendo en los asientos y paredes. Aunque es cierto que la escritura de graffitis, frases y poemas es un arte, el poner divagues sin sentido como si "marcaran territorio" no es más que vandalismo.

Otros poluyentes que aparecieron con las tecnologías de los celulares son aquellos que reproducen las canciones de sus teléfonos (generalmente reggaeton y cumbia) a un estridente volumen. Cada quien tiene el derecho de oír la canción que desee, pero si viaja en bus que se ponga los auriculares. No a todos les gusta sus músicas, así que no tienen por qué molestarlos procurando hacer del celular un equipo de sonido de escucha obligada.

Al finalizar el viaje, hay muchas personas que insisten bajar por delante porque, como ya se dijo, creen que atrás "hay peligro y riesgo". Aunque tal vez sea cierto en ocasiones, la mayoría de las veces no pasa más de ser un capricho del pasajero que se origina en la pereza de tener que caminar unos pasos de más. Por ello indican al chofer que se detengan en tal lugar, sin importarles que allí no sea adecuado parar. Con esto, algunos aprovechan para devolver el boleto al conductor, fomentando así la corrupción que se volvió algo tan común en el Paraguay, y que no sólo es por parte de políticos.

Aunque los usuarios de transporte tienen el derecho de recibir un servicio justo y óptimo para trasladarse de un punto a otro por el precio que pagan, también cabe a ellos saber utilizar los colectivos adecuadamente. Es por eso que deben saber educarse y concientizarse, así evitarán causar más molestias a los demás pasajeros e incluso a si mismos.

A continuación les presento unas imágenes de situaciones mencionadas más arriba:

A cada 10, 20 o 50 metros se mantienen los que esperan abordar el bus.

Empujones para subir... sonriendo para la foto.

Durmiendo para no dar asiento a la embarazada que tiene a su costado.

Uno de los típicos escritos "territoriales".

No todos quieren escuchar tu música, idiota!

La pereza incita a que baje por adelante.


Esta no es una crítica. Esta no es una queja.
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!

domingo, 19 de abril de 2015

EN EL BUS


Ciertos inconvenientes que tuve al esperar el colectivo el viernes pasado me motivaron a escribir en esta ocasión sobre este tema que seguramente a mucha gente cansa bastante. Tal vez ya es muy repetido y hay quienes viven ese martirio a diario, pero vale la pena recordar estas situaciones que a veces son desesperantes.

En Paraguay, a diferencia de otros países, el ómnibus es el único medio público de transporte que podemos utilizar para trasladarnos al trabajo, al estudio o a donde deseemos, siempre y cuando no dispongamos de vehículo propio. Ahora surge una pregunta: ¿Quién no se quejó tanto en persona como en las redes sociales sobre los problemas que aparecen cuando uno viaja en micro? Quizás sean contados con los dedos los que no sufrieron en carne propia aunque sea una de las malas vivencias que van a leer a continuación.

Es típico que los colectivos que más necesitamos o el que precisamente esperamos no aparezca o tarde bastante tiempo en llegar. Posiblemente tenga un poco que ver con la famosa Ley de Murphy, pero también la frecuencia de tiempo no es regulada por muchas empresas de transporte y esto hace que más de una vez nos retrasemos para presentarnos a donde queremos estar, principalmente en nuestros lugares de trabajo.

Subimos a la unidad, pagamos el pasaje y aparece el primer inconveniente del viaje. En Asunción y alrededores el costo del pasaje es de 2.300 guaraníes, mientras que en algunas ciudades del interior es más elevado. Resulta bastante excesivo pagar esa cantidad para ese servicio que, por lo general, es brindado por buses en pésimo estado.

Nos encontramos dentro del colectivo y vemos en reiteradas ocasiones asientos rotos, ventanas quebradas, goteras en los techos, pisos abiertos (con éstos dos últimos es inevitable mojarse adentro cuando llueve) y timbres que no funcionan, además de que a veces el "bondi" parece desmoronarse por si solo o que en cualquier momento va a pincharse una rueda.

Si viajamos en hora pico, especialmente cuando vamos hacia los microcentros, el bus está repleto hasta más no poder, obligando a algunas personas a viajar incluso en las mismas estriberas. Los choferes, aún a sabiendas de esto, continúan ascendiendo más pasajeros a cada 50 metros con el famoso grito "vayan más al fondo, por favor, hay mucho espacio", cuando en realidad uno no puede moverse porque está más apretado que una sardina enlatada.

A veces el mismo conductor, con intenciones de "subir más gente", maneja a una velocidad tan lenta que hasta si una tortuga le jugase una carrera le ganaría, lo que genera cierta desesperación en quienes viajan por tanta lentitud. En realidad algunos choferes buscan hacer paradas a mujeres jóvenes con ropas ceñidas al cuerpo (aunque éstas no esperen esa línea y ni siquiera pretendan usar el micro) con sendos bocinazos innecesarios, o bien se la pasan hablando y hasta mensajeando en sus celulares, provocando así un grave peligro de accidente.

Hasta hace algún tiempo, dentro de las unidades sonaba la radio al máximo volumen, ensordeciendo a los pasajeros con sus músicas, generalmente cumbias. Afortunadamente esto ya está prohibido, aunque hay algún que otro chofer que hace caso omiso a la ley y sigue poniendo sus canciones molestosas en altísimos decibeles.

En fin, la lista suma y sigue, y todo esto es sin contar con los inconvenientes producidos por los mismos pasajeros, pero voy a dejarles el misterio y lo voy a abordar en otro momento.

Abajo verán algunas imágenes sobre lo infernal que a veces resulta viajar en bus:



"Modernas" unidades de transporte en Paraguay.


Así viaja la gente a la mañana.

Como puede la gente viaja hasta en la estribera.





































Vean el "bello" estado de esta unidad.

Ya que el micro no puede arrancar...

Ahora retrocediendo.

























































































Esta no es una crítica. Esta no es una queja.
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!


sábado, 11 de abril de 2015

SELFIES


El mundo, que entró ya en una era digital, se vuelve cada vez más adherido a la tecnología que no deja de presentar innovaciones. En Internet, las redes sociales se convirtieron en un boom, y son usadas por todo tipo de personas en nuestro planeta. Con el apogeo de Facebook, Twitter, Whatsapp y otros, así como el crecimiento de venta de celulares con cámara fotográfica incluida, cuyas resoluciones mejoran con el transcurrir del tiempo, retratar imágenes de toda especie resultó mucho más fácil. Y con esto aparecieron las no menos famosas "selfies" (selfis).

¿Pero qué son las selfies? Se les llama así a las fotos sacadas a sí mismo. Éstas se volvieron muy populares hace algunos años, tal vez la idea porque alguien no tenía a nadie cerca para sacarle una fotografía y se le ocurrió poner la cámara frente a su propio rostro para lograr una imagen suya. Luego esta ocurrencia fue expandiéndose a todo el mundo y a la gente se le dio por subir a las redes sociales. Hoy en día, ver y subir autofotos en Facebook y plataformas similares se volvió algo bastante común.

Entre los autorretratos están los simples, como aquellos sacados sin pose alguna, más o menos como foto carnets; los grupales, que son las fotos sacadas entre muchos, incluyendo al mismo fotógrafo obviamente (muy corriente para retratarse con personas famosas o en el mundo del espectáculo), y otras en las que se pretende elaborar una determinada pose.

Si bien hay poses muy bonitas y sobrias, hay muchas otras en las que la persona busca hacer gestos y actos demasiado estrafalarios y hasta ridículos. Por ejemplo las famosas bocas de pato o las lenguas sacadas a un costado, ésta última popularizada por cierto jugador de fútbol que sólo busca llamar la atención y ser imitado. Hay algunas en las que se busca enfatizar ciertas partes del cuerpo, tanto mujeres como hombres. Y hay otras selfies sacadas frente a los espejos, generalmente en los baños, dejando entrever en varias ocasiones cosas o situaciones muy jocosas o desagradables.

Y con los nuevos avances de la tecnología, surgió el famoso "selfie stick" o palo de selfie, con el objetivo de dar mayor alcance y más objetividad a las fotos sacadas. Lo que sus inventores no tuvieron en cuenta es que esa innovación deja a la muestra el famoso bastón, como si un palo de golf o escoba estuviera interponiéndose en la imagen, dejando una tonalidad más estúpida a la misma.

A partir de esto surgen preguntas quizás existenciales: 
¿Cuál es el verdadero fin de la selfie? 
¿El ego de la gente creció con la llegada de esta moda?
¿Qué pretenden transmitir las personas que se autorretratan de maneras absurdas? 
¿Es necesario el baño para vivir sacándose fotos? 
¿Por qué no dejan de lado las cámaras y no acuden a ayudar cuando se trata de situaciones graves o embarazosas?

Cada quien puede hacer de su vida lo que desee, pero ¡POR FAVOR! no dejen en los demás mortales el deseo de lavarse los ojos con ácido muriático con sus selfies.

A continuación les dejo una serie de tomas encontradas en Google, que están entre las más ridículas y jocosas que puedan ser vistas:

¿Qué busca decir? ¿Tan sabroso que te comés con chocolate? ¡¡PUAAAJJJJ!!
O no vio que el amigo estaba cagando, o le quiso joder al semejante.


Selfie con iPad frente al espejo y con cara de "tengo diarrea".
La niña la mira sorprendida, creo. Prefiero no comentar más.
¿Una moda nueva o qué?


Le salió el tiro por la CULata.
A veces el Photoshop maquilla ciertas cosas. Sin embargo, el individuo se olvidó de un detalle... pequeño detalle.


La típica pose de las nalgas dentro de la cámara. ¿Qué señala aquella niña?


Sin comentarios.


Los típicos ojo saltones con pico de pato. Hasta ahora sigue esa ridícula moda.

Esta no es una crítica. Esta no es una queja.
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!

miércoles, 1 de abril de 2015

SEMANA SANTA


Es sabido que la semana santa es aquella que la iglesia católica y sus seguidores recuerdan a la última cena, crucifixión, muerte y posterior resurrección de un hombre llamado Jesús de Nazaret. Sí, una festividad en la que en el llamado "viernes santo"elaboran representaciones teatrales de aquellos hechos, llaman a misas, rezos e incluso algunos ayunan como señal de luto o una especie de respeto hacia el deceso de quien consideran su salvador y mesías.

Previo a esto, el día jueves, una gran mayoría conmemora la famosa última cena, rememorando la noche en que Jesús compartió con sus discípulos una comida antes de morir. Es cuando en las mesas paraguayas hay un banquete un tanto similar al de la navidad: pollo asado, chipa guazú, sopa paraguaya, ensaladas, etc. Hay quienes preparan pescado, cordero o incluso cerdo, siendo que esta última carne nada tiene que ver con la fiesta pascual, e incluso es abominable según la biblia. Lo extraño es que no muchos se animan a cocinar carne de res vacuna; hasta ahora no entiendo el por qué.

Otros, no tan creyentes, ni tan acostumbrados a las tradiciones religiosas deciden viajar a pasar los días "santos" en playas, tomando cervezas y realizando fiestas con músicas a todo volumen. Estos seres al menos buscan disfrutar sus días libres de la manera más placentera posible sin inmiscuirse en cuestiones cristianas, tal como lo hacen todos los otros días libres del año. Al menos ellos no disimulan, ni tienen vergüenza de lo que hacen.

Ahora bien, está el caso de los que se denominan cristianos y que sólo demuestran serlo en estas fechas. Me pregunto: ¿por qué no muestran también su devoción en otros días del año? ¿Por qué creen que orando en semana santa u otras fechas similares creen que serán salvados del mal? ¿Por qué tanta muestra de hipocresía?

Es cierto que uno vive la vida como le parezca mejor; que uno puede tener la creencia y religión que crean más conveniente para sus vidas. Sin embargo, tampoco es la pavada de activar una gran hipocresía, creyéndose el más puritano durante la semana, mientras que el resto del año vive escaso de fe y tirando males a diestra y siniestra. Pienso yo que deberíamos ser nosotros mismos, no lo que quiera imponer la iglesia, o la "moda", o lo que otros hacen. Seamos auténticos.

Esta no es una crítica. Esta no es una queja. 
¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD!